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    Nuevas bebidas, nueva cervecería, nueva línea: todo por la calidad

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    En Bundaberg Brewed Drinks Master Brewery opera una de las líneas de llenado de botellas de vidrio con tapón ring-pull más rápidas del mundo.
    • En el supermercado, en el restaurante, en el aeropuerto, la Ginger Beer de Bundaberg es omnipresente en Australia y ya es conocida y popular a nivel mundial.
    • Icónica botella, icónico tapón: la botella tipo “Stubby” con tapón ring-pull. En este tipo de envase se envasan tradicionalmente 375 mililitros de cerveza.

    La empresa australiana de propiedad familiar Bundaberg Brewed Drinks (BBD) ha logrado crear una marca global y adentrarse en el mercado multimillonario de las bebidas refrescantes, manteniéndose fiel a su tradicional proceso de elaboración de cerveza. Además de la mundialmente conocida cerveza de jengibre o Ginger Beer, existen quince bebidas artesanales diferentes que enriquecen actualmente el portafolio de la compañía. Todas las bebidas son producidas y envasadas en un nuevo centro cervecero en Bundaberg con una modernísima línea llave en mano de Krones.

    Cuando se le pregunta por su limonada favorita de la amplia gama de productos, John McLean no tiene que pensárselo mucho. “Mi bebida favorita es y seguirá siendo nuestra tradicional Ginger Beer”, afirma el CEO de BBD. “De niño, a menudo la recibía como una pequeña recompensa”. En este recuerdo personal se resume lo que BBD representa hasta el día de hoy. 
    Estos productos son más que bebidas, llevan consigo historia, identidad y conexión familiar. Y no solo eso. “La Bundaberg Ginger Beer es parte de la cultura australiana”, afirma John McLean. Elaborada según una receta familiar transmitida de generación en generación, contiene el mejor jengibre cultivado local, así como caña de azúcar de la región. El proceso de elaboración de la cerveza dura un máximo de siete días por lote, por lo que cada cocción dispone del tiempo suficiente para desplegar su inigualable sabor. La Ginger Beer se envasa en la característica botella de vidrio Stubby con tapón ring-pull. De esta manera, cada detalle, desde los ingredientes hasta el envase, es representación de la más alta calidad y amor por el producto.

    Nuevos productos, nuevos mercados

    La BBD lleva algunos años ampliando su portafolio de productos con bebidas artesanales. “El 2008 fue el año de la crisis financiera global y estuvimos observando muy de cerca el comportamiento del consumidor”, recuerda John McLean. La gente iba menos al restaurante, optando en su lugar por el pub o invitando más a menudo a amigos a casa. Además, el gusto de los consumidores también cambió. Un nuevo público, más consciente por la salud, se mostró cada vez más escéptico para con el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa, estando dispuesto a pagar más por productos artesanales Premium. BBD detectó la oportunidad de ofrecer bebidas artesanales de calidad también para el consumo local, reaccionando con el lanzamiento de nuevos sabores y nuevas versiones dietéticas. 

    Esta fue una de las ideas de mayor éxito que John McLean, esposo por cierto de Rae-Lee Fleming, la hija del fundador de BBD Cliff Fleming, aportara a esta empresa familiar. John McLean, que ha estado trabajando en la empresa desde 1995, asumió la dirección general en 2007. “Por aquel entonces, vendíamos a todo pequeño establecimiento de la región y teníamos varias marcas”. Actualmente, BBD distribuye sus productos a nivel mundial, teniendo sus mayores mercados en Nueva Zelanda, Estados Unidos, Corea del Sur, China, Alemania y, por supuesto, Australia. Con el desarrollo de bebidas artesanales nacionales, la empresa está en condiciones de atender las preferencias regionales y, al mismo tiempo, de adaptarse a las tendencias. El novedoso sabor de mandarina “Bundaberg Dekopon Mandarin”, desarrollado para el mercado surcoreano, está disponible también en Australia y en Nueva Zelanda.

    Elaborado, no mezclado

    Mientras que en los refrescos convencionales se utiliza agua muy filtrada, carbonatada artificialmente y luego adicionada con jarabe de maíz y aromatizantes, en BBD apuestan por la auténtica elaboración artesanal, tanto para la Ginger Beer como para las demás bebidas artesanales. Las raíces de jengibre frescas son molidas, liberando así sus aceites esenciales y su especiado. El jengibre se mezcla con azúcar de caña y agua, se calienta y se deja reposar. Luego se le añade una levadura especial que hace fermentar la mezcla, obteniéndose una profundidad de sabor excepcional y una carbonatación natural y delicada. 

    Cada año BBD procesa unos 100.000 kilos de jengibre procedente de cultivos regionales. Pero también el azúcar procede de la región de Bundaberg, célebre por su producción azucarera. 

    Espacio para ideas y crecimiento

    Su rápido crecimiento puso de manifiesto que BBD tenía que ampliar claramente sus capacidades de producción. Aunque la cervecera original, que se construyó en 1973, había cumplido fielmente su función durante décadas, comenzaba a quedarse pequeña. “Habíamos estado haciendo cambios, pero sabíamos que las capacidades de producción no serían suficientes”, explica John McLean. Darren Smith, Jefe Senior Técnico y de Proyecto y desde hace 16 años trabajando en BBD, añade: “En el antiguo centro era una lucha por el espacio”.

    Mientras el alcance internacional de la empresa seguía creciendo, BBD optó decididamente por fortalecer aún más sus raíces, inaugurando la nueva cervecería también en Bundaberg, su ciudad de origen. Con ello, BBD expresa su claro compromiso para con la región y la producción local. 

    Sobre un terreno de 42 hectáreas se erigió una moderna planta de producción, diseñada de manera modular, que ofrece espacio para futuras ampliaciones. “Las paredes se pueden quitar para integrar más líneas o almacenes”, explica Darren Smith. “Así estamos perfectamente equipados para las próximas décadas”.

    Agua, sol, responsabilidad

    El nuevo centro está diseñado para ser sostenible. “Hemos implementado una serie de medidas con el fin de reducir nuestra huella ecológica”, explica John McLean. Un tema central es el tratamiento integral de las aguas residuales. A través de un sistema de ósmosis inversa, el agua se depura para posteriormente ser reutilizada, por ejemplo, en tareas de limpieza y en el mantenimiento de las áreas exteriores. Otra medida es el suministro de energía para la nueva nave de producción. Actualmente se están instalando paneles solares en los techos, que se espera generen alrededor de 1,2 megavatios de electricidad. “Con esta medida podemos cubrir una gran parte de nuestra demanda energética nosotros mismos”, afirma McLean. De esta manera, BBD demuestra cómo la producción y la defensa del medio ambiente pueden ir de la mano.

    Paso a paso hacia la perfección

    Con este nuevo centro también llegó la oportunidad de contar con una nueva línea de llenado llave en mano. Para John McLean quedó claro rápidamente quién sería el socio adecuado: “Hemos tenido siempre muy buenas experiencias con la tecnología y el servicio de asistencia técnica de Krones”. Las exigencias eran altas: una línea de alta velocidad completamente integrada que combinara eficiencia y flexibilidad para diferentes productos. “Los ingenieros prefieren pocas modificaciones, pero el negocio requiere flexibilidad”, explica John McLean.

     

    La decisión recayó sobre una línea llave en mano de alta velocidad de Krones compuesta por una solución en bloque de llenadora Modulfill HES y enjuagadora (Modulfill Bloc RF), además de una mezcladora Contiflow, el calentador de envases LinaTherm, una etiquetadora Ergomodul y dos embaladoras Variopac Pro W. Los sistemas de inspección y control detectan las más mínimas divergencias en el nivel de llenado o en la posición de la etiqueta en tiempo real para que las correcciones puedan ejecutarse de inmediato. 

    La línea alcanza un rendimiento máximo de 51.000 botellas por hora, convirtiéndose así en una de las líneas de llenado de botellas de vidrio con tapón ring-pull más rápidas del mundo. Con ella se envasa el portafolio completo de productos con alrededor de 50 artículos distintos (Stock Keeping Units). Contar con cambios de formato breves y un fácil intercambio de las unidades de etiquetado y embalaje permite alcanzar la flexibilidad necesaria para ello.  

    La instalación de la línea de llenado comenzó a principios del 2023, y el inicio de la producción tuvo lugar a mediados de ese mismo año. “Todo transcurrió sin problemas, aunque con una curva de aprendizaje pronunciada”, recuerda el CEO John McLean. Los cursos de capacitación de Krones ayudaron al equipo de BBD a crear una rutina durante la operación. “Hoy en día el personal conoce el latido del corazón de las máquinas”, como lo describe John McLean, “y puede solucionar problemas en cuestión de minutos”. En noviembre de 2025, fueron envasadas más de un millón de botellas en un solo día, lo cual fue posible también gracias a la digitalización de la línea.

    Control digital de la producción

    BBD utiliza el software Line Management y una solución de Analytics de Krones para registrar y evaluar los datos operativos. Tener los roles claros garantiza seguridad durante el manejo: el “Owner” supervisa el sistema y conoce las interfaces. Los “Key Users” (generalmente los supervisores de turno) fueron capacitados progresivamente y transmiten su conocimiento al personal operativo. El resultado es palpable: “El control digital permite seguir los procesos con precisión, detectar errores rápidamente y mantener una calidad constante”, explica el CEO John McLean. Ya los análisis de interrupciones aparentemente breves, como las paradas de un minuto de duración, aumentan considerablemente la eficiencia. De este modo, la línea no solo trabaja más rápido, sino también de manera más fiable; el aprendizaje y la optimización continua son parte del día a día.

    Tradición que sigue viva

    John McLean está impresionado por la precisión y la flexibilidad de la nueva línea. “La repetibilidad es fenomenal, la calidad incomparable. Eso nos hace mucho más eficientes”. Para él, la línea no solo es una herramienta de eficiencia, sino parte de la estrategia familiar a largo plazo, para elaborar cerveza cuidadosamente, planificar con vistas al futuro y poner siempre la calidad en primer lugar. “Mi esposa y yo entendemos la empresa como un legado que deseamos transmitir a la próxima generación”, subraya. Sus hijas ya están trabajando en la empresa, adquiriendo experiencia en diferentes áreas y siendo preparadas paso a paso para los futuros roles. De este modo, BBD demuestra que la máxima calidad, la creatividad en los productos y una visión clara para el futuro van de la mano, y que la próxima generación está lista para continuar con esta historia de éxito.

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